Sobre el esperanto

La traducción de obras literarias hispanas al esperanto

La traducción de obras literarias procedentes de todos los idiomas y culturas es una de las aplicaciones más conocidas del esperanto. También fue una de las más tempranas. Los primeros años desde la aparición de la lengua vieron la aparición de numerosas traducciones, siguiendo el ejemplo del propio iniciador del movimiento, el Dr. Zamenhof, que tradujo, entre otras, el "Hamlet" de Shakespeare, "Los bandidos" de Schiller, "El inspector" de Gogol, los cuentos de Andersen o el Antiguo Testamento (si se me permite considerarlo como una obra literaria).

La función de las traducciones en aquellos momentos era doble: la primera era propagandística, ya que permitía demostrar las capacidades del esperanto ante los hablantes de los idiomas de los que se vertían los textos, y la segunda es que ello permitía el desarrollo y avance de dichas capacidades lingüísticas, mediante el método de probarlo a partir de las experiencias que los creadores habían encontrado en los idiomas nacionales. Así, los primeros hablantes de esperanto fueron afinando el idioma y dotándole de los matices necesarios (como bien expresó un destacado pionero, el polaco Kabe, los textos originales no ofrecían la misma posibilidad, ya que el autor siempre podía evadir las dificultades, expresando su pensamiento de otra manera).

Tanto la cantidad como la calidad de las traducciones fueron muy apreciables desde un comienzo. Con una notable excepción entre las literaturas occidentales: la literatura española. Es cierto que en España comenzaron también pronto las traducciones de textos, pero ni la cantidad ni la cantidad fueran comparables en las dos o tres primeras décadas a las equivalentes en otros idiomas.

Podemos citar de ese primer tiempo la figura de Vicente Inglada Ors, militar y científico, y uno de los mejores hablantes del idioma en su época, que tradujo gran cantidad de obras literarias, entre las cuales figuran la mayoría de los textos teatrales de Jacinto Benavente. Otros autores traducidos por Inglada fueron Leandro Fernández de Moratín, Ramón de Campoamor, Ganivet o Santiago Rusiñol. Cervantes: Bonekzemplaj noveloj

Otros libros traducidos antes del comienzo de la guerra civil fueron: "La perfecta casada", de Fray Luis de León (1909), dos "Novelas Ejemplares" de Cervantes (traducidas por Julio Mangada, 1927), "Sangre y arena", de Blasco Ibáñez (Ramón de Salas, 1935), etc.

Aunque la publicación de libros fue reducida, en las revistas, literarias o generales, aparecieron numerosos textos literarios traducidos del castellano o el catalán. En 1925 se publicó una "Antología Catalana", que en su tiempo sirvió de modelo para otras literaturas. También estuvo muy avanzada una antología española, pero el proyecto se fue demorando y se truncó definitivamente con el fin de la República.

Tras la guerra civil la producción literaria en esperanto, como la actividad del movimiento en general, se redujo notablemente. Poco a poco fue aumentando, y en los primeros años se centró más en la traducción de obras católicas ("Los ejercicios espirituales", de Ignacio de Loyola, o el "Camino", de José María Escrivá, por continuar mencionando obras de ficción).

Una pequeña bocanada de aire fresco constituyeron las traducciones de Luis Hernández Lahuerta, entre las cuales un texto corto ("Filozofio de fantomo") de Wenceslao Fernández Flores, pero aun así la situación general no ayudaba.

La situación era tanto más paradójica cuanto que durante las décadas de los años 50 y 60 se encontraba en España el centro de la edición en esperanto: en La Laguna un profesor universitario, Juan Régulo Pérez, creó Stafeto, el puntal de la creación en el idioma internacional durante estos años, que descubrió y sostuvo a los autores originales y traductores que han brillado más en nuestro ámbito durante más de un tercio de siglo. Lorca: Cigana Romancaro

En los finales de los años 60 y principios de los 70 se produjo un cambio en la situación, con la aparición de las primeras traducciones debidas al hispano-venezolano Fernando de Diego: Machado ("La tierra de Alvargonzález"), García Lorca ("El romancero gitano"), Bécquer (una versión de las "Rimas"), Baroja ("El árbol de la ciencia").

La calidad literaria de las traducciones de De Diego es ya muy notable, aunque muchos críticos y lectores le reprochan su tendencia al uso de neologismos.

Cervantes: La KihhotoA Fernando de Diego se le debe especialmente el cumplimiento de un reto que se le había resistido al movimiento esperantista español: la traducción completa de los dos tomos de "El Quijote". Ya en 1905 se habían publicado versiones de algunos capítulos. Mangada o Hernández Lahuerta se encuentran entre los que lo habían intentado. Pero una traducción completa requería, es obvio, mucho trabajo, mucho talento y una importante infraestructura editorial. Por fin, en 1977 se dieron las circunstancias necesarias. Fundación Esperanto publicó el Quijote completo, en la traducción de Fernando de Diego, y en una excelente edición.

Fernando de Diego ha continuado publicando traducciones (además de ensayos, métodos de enseñanza y diccionarios), pero sobre todo ha creado escuela. En los años 80 surgió un grupo de jóvenes autores y traductores, que están considerados entre los de mayor talento de las letras actuales en esperanto, entre los que se encuentran no sólo castellanoparlantes, sino también vascos, catalanes y portugueses, y que son conocidos como la Escuela Ibérica (Ibera Skolo).

Algunos de ellos se dieron a conocer mediante su contribución a la serie de libros de ciencia-ficción "Sferoj", dirigida por uno de los principales exponentes del grupo, el santanderino Miguel Gutiérrez Adúriz, Liven Dek.

Miguel Hernández, poeto de l popolo En su faceta traductora ha sido importante la colección "Hispana Literaturo", donde se han recogido textos de autores de expresión castellana, como "La familia de Pascual Duarte" de Camilo J. Cela, "Bodas de sangre" y "La casa de Bernarda Alba" de García Lorca, ambas traducidas por Miguel Fernández, al igual que una selección de poemas de Miguel Hernández; también pueden mencionarse el "Tirano Banderas" de Valle-Inclán, "Los niños tontos" de Ana María Matute, y otras piezas diversas de autores clásicos y modernos.

En los últimos años ha ido mejorando el volumen de traducción de autores hispanoamericanos, aunque el número de obras es desproporcionadamente pequeño en relación con su importancia. Entre los más destacados deben mencionarse la magistral traducción del muy difícil "Martín Fierro", a cargo del argentino E. Sonnenfeld, y los varios textos debidos de nuevo a Fernando de Diego, como "Doña Bárbara", de Rómulo Gallegos, "Cien años de soledad" de García Márquez o "Veinte poemas de amor y una canción desesperada", de Neruda. No obstante, incluso la literatura brasileña está mejor representada en esperanto.

Finalmente, hay que mencionar el caso de las obras de lenguas no castellanas. Ya se ha mencionado la importancia de la contribución catalana antes de la guerra civil; tras ésta se perdió gran parte del impulso, que ya a comienzos de los años 60 se fue recuperando, hasta alcanzar su cumbre con una reciente edición de los "Cants d'Amor" de Ausias March, en traducción de Abel Montagut. Un listado muy completo de la literatura catalana traducida al esperanto puede verse en las páginas de la Asociación Catalana de Esperanto. Bernardo Atxaga: Memorajhoj de euska bovino

Muy distinto es el caso del gallego y el eusquera. Del primero apenas disponemos de otro libro que una obra de Castelao, los "Retrincos", traducido también por De Diego, aparte de algunos textos dispersos en revistas y antologías. Algo parecido ocurre con el vasco, del que sólo en 1999 se tradujo "Behi euskaldun baten memoriak", de Bernardo Atxaga; recientemente se ha publicado también la obra de Jon Mirande "Haur Besoetakoa", traducida por Joxemari Sarasua.

Finalmente, podemos mencionar que se dispone de una buena antología de poesía mozárabe, "Lirikaj perloj de Al-Andalus", en versión de Antonio Marco Botella.

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